Entrevistamos a César de la Fuente, biotecnólogo gallego afincado en Estados Unidos, donde ha sido designado «mejor investigador joven de EE.UU.» por la American Chemical Society.

En primer lugar, queremos darte la enhorabuena César, recientemente la prestigiosa American Chemical Society (ACS) acaba de concederte el Premio a los Nuevos Investigadores que otorga su revista ACS Infectious Diseases, especializada en el estudio de enfermedades infecciosas.

¡Muchas gracias!

Debido al SARS-CoV-2, últimamente se habla mucho de virus. Tu trabajo, aunque has participado con algún proyecto de detección, se centra principalmente en el ámbito de la resistencia bacteriana a los medicamentos. ¿Qué objetivos tienen vuestros estudios?

Exactamente. Nuestro objetivo principal es desarrollar nuevos test de diagnóstico y antibióticos diseñados por ordenadores. Las bacterias resistentes a antibióticos constituyen una pandemia silenciosa. Su incidencia no para de crecer y debemos estar preparados para que no pase algo similar a la pandemia actual. Queremos desarrollar test de diagnóstico baratos y rápidos para poder detectar las enfermedades infecciosas, y antibióticos para poder tratarlas.

Las bacterias resistentes a antibióticos constituyen una pandemia silenciosa

Los focos se centran ahora mismo en el virus… ¿Es la resistencia bacteriana uno de los peligros latentes de este siglo? ¿Le estamos prestando como sociedad suficiente atención?

En efecto. La esperanza de vida antes del descubrimiento del primer antibiótico, la penicilina, era de unos 30 años. Los antibióticos han ayudado a doblar el tiempo que vivimos. Son la medicina más importante en la historia de la humanidad. Aun así no hemos descubierto nuevas clases de antibióticos en varias décadas y las bacterias se han hecho cada vez más resistentes. Estamos al borde de una era post-antibiótica.

Algunos titulares informativos hablan de superbacterias, causantes de un gran número de muertes anuales ¿cuál es el alcance real de este problema? ¿Existe un problema de que “lleguemos tarde”?

Se predice que para el año 2050 van a morir 10 millones de personas cada año como consecuencia de infecciones causadas por superbacterias. Esto se corresponde con una muerte cada 3 segundos. Debemos hacer todo lo posible para evitar esto. Sabemos cuál es el problema y debemos abordarlo.

Con respecto a la resistencia bacteriana a los antibióticos, ¿cuál es el papel que juega la biotecnología como herramienta en la postulación de soluciones?

La biotecnología cumple un papel esencial ya que para contribuir soluciones a este problema de magnitud global va a hacer falta crear tecnologías para el diseño y descubrimiento de nuevas moléculas contra las superbacterias.

Partiendo de una formación científica, ¿cómo afrontas las responsabilidades de gestión?¿Es la formación en gestión una asignatura pendiente en las carreras científicas?

Es una habilidad fundamental. También lo es el liderazgo. Al final, en un laboratorio tienes un equipo de personas tremendamente cualificadas y es fundamental crear un ambiente que promueva la interacción constante de ideas.

Se predice que para el año 2050 van a morir 10 millones de personas cada año como consecuencia de infecciones causadas por superbacterias. Esto se corresponde con una muerte cada 3 segundos.

A pesar de la distancia, afirmas seguir de cerca la investigación que se hace en Galicia, ¿cuál es el nivel real de la investigación en nuestra comunidad?

Galicia es una tierra de gran talento, de gente creativa y tozuda, características fundamentales para la ciencia y la innovación.

¿Cómo se gestiona en tu organización la Transferencia de Tecnología?

En UPenn tenemos una oficina dedicada exclusivamente a esto. Estamos en constante comunicación y siempre están al tanto de lo que está ocurriendo en nuestro laboratorio. Esto hace que sea sencillo patentar las nuevas tecnologías que generamos, que después pueden ser licenciadas a compañías para comercializar, o pueden dar fruto a start-ups.

césar de la fuente¿Crees que la transferencia de tecnología en España está a la altura de la ciencia que se produce? ¿Qué necesita España para situarse a la altura de su entorno socioeconómico?

Pienso que hace falta hacer más. Es importante que las universidades, por ejemplo, tengan oficinas que promuevan patentar las invenciones que salen de los laboratorios.

Tu trayectoria está marcada por los éxitos, con reconocimientos por parte del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) o el Premio Langer a la innovación. Sin embargo en la carrera científica hay muchas piedras en el camino. ¿Te has encontrado dificultades? ¿Se aprende de ellas?¿Qué te impulsó a seguir adelante?

Por supuesto. En la ciencia casi todo son “fracasos”. La mayor parte de los experimentos no funcionan, la mayor parte de los proyectos que proponemos no son financiados, etc. Es una carrera de fracasos constantes. Y de ahí que la ciencia y la innovación sean tan especiales. Cada fracaso brinda una oportunidad para aprender, para mejorar. Es fundamental no tomarse estos fracasos como algo negativo, como el fin del mundo, sino plantearlos como una parte normal del proceso de aprendizaje. Lo mismo es aplicable en el proceso educativo. Nos enseñan más a responder a preguntas que a hacer preguntas, a hacer todo bien de primeras en lugar de fallar, levantarse y aprender de verdad.

Nos gustaría que nos contarás cómo fue tu progresión profesional hasta llegar a donde estás

Estudié en el instituto Eusebio da Guarda. De ahí hice la carrera en Biotecnología (primera promoción) en la Universidad León. Después realicé mi doctorado en la University of British Columbia en Vancouver, Canadá, tras lo cual me fichó el MIT. Ahora soy profesor catedrático en la University of Pennsylvania (UPenn) desde 2019.

#sinciencianohayfuturo. ¿Qué necesita la ciencia para posicionarse como merece en la sociedad?

Hace falta invertir dinero de verdad. A la larga, es una inversión muy clara y poco arriesgada. Pero hay que apostar de verdad. El futuro de la economía se centrará en las nuevas tecnologías, incluidas la biotecnología y la inteligencia artificial.

En ingenyus* defendemos la belleza de la ciencia y la importancia de la comunicación, sin embargo comprendemos que no es sencillo hacerla atractiva y entendible. ¿Es la sociedad la que se aleja de la ciencia o la ciencia la que no conecta con la sociedad?

Pienso que los científicos tenemos la responsabilidad de comunicar lo que hacemos. En mi laboratorio, muchos de los proyectos que tenemos están financiados a través de impuestos que los ciudadanos pagan. Lo mínimo que puedo hacer es comunicar a esos mismos ciudadanos lo que hemos hecho con su dinero y para qué ha servido. Tradicionalmente, no hemos sido buenos comunicadores pero pienso que esto está empezando a mejorar. Es importante que la sociedad conecte con la ciencia sobre todo porque es absolutamente fascinante. Todo lo que ocurre a nuestro alrededor, desde como los árboles producen oxígeno gracias al sol, los procesos necesarios para conseguir que el cuerpo humano esté sano, etc., parecen películas de ciencia ficción. Pero no lo son. Es increíble y los ciudadanos no se pueden perder esto.

¿Qué le dirías a aquellos estudiantes que sueñan con dedicarse a la investigación?

Les animaría a tirarse de lleno. Es un mundo apasionante. Un mundo sin monotonía en el que cada día es una aventura.

La última es sobre la morriña… ¿Echas de menos Coruña? ¿Te has planteado volver?

Por supuesto. La morriña es un sentimiento que siempre ha estado ahí y yo creo que siempre estará. Vuelvo a Coruña todos los años (bueno, este año complicado por COVID-19) y disfruto mucho de la comida, los amigos, y la familia.

© Diana Fontenla / Sampson Wilcox