Martin Scorsese es uno de los directores de cine más reconocidos, con películas que forman parte de nuestro imaginario colectivo, como Taxi Driver, Casino, Uno de los Nuestros o el Lobo de Wall Street. Un autor incómodo, “complejo, indómito e inasequible a los cantos de sirena de Hollywood”.

Hace un mes, Scorsese afirmaba en unas declaraciones que Marvel “no hacía cine”. Unas polémicas declaraciones realizadas durante el estreno de “Joker”, en este caso de DC: una película influenciada claramente por su cine.

Escena de "El lobo de Wall Street"

Sin embargo, hace apenas 3 días, el New York Times publicaba una artículo de opinión de Martin Scorsese, en el cual el director aclaraba y argumentaba por qué para él las franquicias como las de la marca Marvel no encajaban en su visión del mundo del cine.

“No es cine de seres humanos intentando expresar experiencias emocionales y físicas”

Desde su punto de vista, este tipo de producciones no son cine tal y como él entiende este arte, al considerar que si bien técnicamente están realizadas de forma brillante, no hay riesgo en su producción y están dirigidas a todos los públicos. Este tipo de producciones se realizan en serie, eliminando los riesgos y bajo los clichés y tópicos que aseguren el éxito del producto de masas. Se elimina incluso la tensión entre los artistas y las productoras.

Y esa visión no encaja con la de arte en sí mismo, donde cada generación que sucede a la anterior domina las técnicas precedentes y algunos genios irrumpen con nuevas ideas y evoluciones (innovan) que aseguran su persistencia. Donde existe esa tensión ante las nuevas ideas disruptivas.

La eliminación de riesgos conduce al arte a su propia involución y lo condena a su desaparición. Scorsese, con una apuesta contraria, mantiene a gran parte del público en vilo ante nuevos estrenos, como su próxima producción de Netflix “El Irlandés”.

Las vacas púrpuras

Seth Godin es autor de grandes best sellers sobre márketing, liderazgo y la forma de divulgar las ideas. Introduce conceptos como la “vaca púrpura” o la configuración de la oferta en torno a las tribus.

Foto de vaca púrpura

Con el concepto de vaca púrpura, Seth Godin nos habla de la respuesta disruptiva para ofrecer a los clientes propuestas de valor que rompan con mercados anodinos, seguros y dirigidos a todas las masas. La inversión del marketing en el producto en lugar de en medios de publicidad es una propuesta disruptiva, asegurando que es más seguro arriesgarse y reforzando el deseo de hacer cosas realmente increíbles.

Haz cosas de las que merezca la pena hablar.

Por tomar un ejemplo, y en relación con Scorsese, determinadas obras permitieron evolucionar el cine y afianzar su posición dentro del mundo del arte a través de la innovación en el producto. Necesariamente no son las mejores películas, pero su aporte es clave en su evolución. Podría citar mi película favorita (no exenta de publicidad): Jurassic Park, en la que la obstinación de Steven Spielberg por evolucionar los efectos especiales derivó en un resultado espectacular y cambiando la industria tal y como se conocía entonces. Ejemplos diferenciales podrían ser El Proyecto de la Bruja de Blair, Psicosis, etc. La serie The Story of Film: una odisea, da buena cuenta de ello.

La tensión y los neófilos

Seth Godin en su libro “Esto es Marketing” señala un aspecto importante en el proceso de transformación de una solución innovadora hasta alcanzar al gran público. La mayor parte de los clientes, estadísticamente, son conservadores y literalmente no quieren acceder a nuevas soluciones que incluyan riesgos y que puedan no satisfacer al 100% sus demandas. Es una curva de Gauss con este tipo de clientes en el centro.

Ejemplo: aquellos que usaban cintas de vídeo cuando salieron los dvds hasta que se estandarizó su uso o el mercado les dejó fuera.

Paradójicamente, para la divulgación de estas ideas, el enfoque debe dirigirse al público más minoritario que abrazará este tipo de soluciones mientras sean innovadoras. Ese público, el de los neófilos o early adopters, permitirá evolucionar el producto y que se traspase progresivamente a los usuarios más conservadoras. La oferta alcanzará progresivamente otros segmentos, al tiempo que demandará nuevas innovaciones. Productos que todavía no están optimizados y que no están carentes de riesgos.

Ejemplo: la evolución de las redes sociales; ¿en qué momento comenzaste a utilizarlas?

Imagen de la linea de tiempo de RRSS

Lo curioso del artículo de Scorsese y del libro de Seth Godin es que como palanca para la activación hablan de la tensión. La tensión como elemento necesario para activar al neófilo, la tensión necesaria entre artista y productor, la tensión con el consumidor de cine. Una tensión provocada por una apelación a las emociones. Una tensión provocada por la disrupción. Una llamada a la innovación.

Are you talking to me?

En una de las escenas más icónicas del cine, Robert de Niro reta a cámara, a un espejo, y amenaza: “you talkin´ to me? you talkin´ to me?”

Escena Taxi Driver Robert de Niro frente al espejo

Esa misma pregunta se la hacen o nos la hacemos como clientes ante determinadas ofertas o soluciones. Por eso es fundamental el equilibrio y gestión adecuada entre las variables oferta, demanda, innovación y riesgo. Dirigir los productos y el marketing asociados a los clientes que realmente escuchen lo que tenemos que decir.

Marvel no acabará con el cine: ofrece una respuesta segura dirigida a un público de masas que consume de forma habitual películas de superhéroes (en su momento disruptivas). La innovación, es innovación cuando aparece, pero deja de serlo en un momento dado y el producto se va adaptando a los nuevos usuarios y evoluciona: mayor calidad, mayor garantía, menor riesgo.

Sería tan injusto a Marvel pedirle esa oferta como pedirle al gran público que abrazase con devoción la trilogía Tres Colores: Blanco, Azul, Rojo de Krzysztof Kieślowski.

La clave es entender dónde nos situamos, a quien dirigimos nuestra oferta y como la comunicamos.

Y tú ¿Dónde sitúas tus productos? ¿A quién lo diriges? ¿A quién le hablas? ¿Generas tensión? ¿te están escuchando?