¿Cuál es la Estrella de Belén?

¿Cuál es la Estrella de Belén?
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Según la tradición cristiana, hace 2024 años, tres personajes, que conocemos bajo el nombre de “Los 3 Reyes Magos”, siguieron durante días a una estrella en el cielo que los guio por desiertos, carreteras y pueblos hasta Belén. Más allá de la creencia cristiana, se trata de una historia de lo más curiosa desde el punto de vista astronómico. De hecho,  ¿sabías que muchos de los relatos religiosos que conocemos tienen su origen en eventos astronómicos reales? El mayor ejemplo de esto está en la mitología romana, en la que cada uno de los dioses venerados poseía el nombre de algún planeta del Sistema Solar: Neptuno, el dios del mar; Venus, la diosa del amor; o Marte, el dios de la Guerra.

Esta serie de hechos hizo que, desde la Antigüedad, los astrónomos se planteasen la posibilidad de que esa estrella, la famosa Estrella de Belén, hubiese existido de verdad. Y lo más interesante: si realmente fue real, ¿a qué astro del cielo equivalía? Afortunadamente, no vamos a hacer que te quedes con la duda o, al menos, te vamos a contar cuáles son las teorías más valoradas hasta el momento, pues los astrónomos aún no han conseguido descifrar con exactitud a qué estrella o evento específico se hacía referencia en la historia.Eso sí, tienen sus cartas sobre la mesa y, alguna que otra, parece muy acorde con los hechos.

Ahora bien, puedes estarte preguntando cómo es posible saber o estudiar la posición exacta del cielo hace nada más y nada menos que 2024 años. Pues bien, muy sencillo: ¡todos los cuerpos celestes responden a las Leyes de Newton! Sí, el científico de la manzana. Y no es que sean leyes que solo se aplican desde hace unos cientos de años, sino que siempre han sido un fundamento para explicar la forma en la que se mueven los objetos en el Universo: planetas, estrellas, cometas, meteoritos… ¡Incluso la basura espacial!

Así, con unas reglas comunes a todas las épocas, es fácil para los astrónomos simplemente “rebobinar” y saber en qué posición se encontraba cada estrella y cada cuerpo celeste los primeros días de enero de hace más de dos mil años. A partir de ahí, solamente tienen que plantear las hipótesis que crean probables y comprobar si estas concuerdan o no con la realidad. ¡Te contamos algunas de las barajadas hasta el momento!

CONJUNCIÓN DE JÚPITER, SATURNO Y LA LUNA

¿Sabías que la primera opción de todas fue planteada por Johannes Kepler en el siglo XVI? Y no era una simple estrella o un planeta en el cielo, sino que el conjunto de dos planetas y un satélite. En otras palabras, una conjunción. Se trata de un tipo de fenómenos que aparecen cuando ocurre una alineación en el cielo de varios planetas, la cual es vista desde la Tierra y aporta mucha luminosidad. De hecho, el brillo será mucho mayor cuanto más se acerquen los cuerpos a formar la línea recta.

Kepler había descubierto que, alrededor de los años en los que se sitúa el nacimiento de Cristo, había ocurrido uno de esos alineamientos entre Júpiter, Saturno y la Luna, por lo que lo relacionó directamente con la Estrella de Belén, asumiéndola como una conjunción muy brillante que había aparecido sobre el cielo en aquellos días de diciembre. No obstante, fue una idea descartada cuando se estudió con técnicas más actuales y avanzadas, pues todo indicaba que los planetas, en aquella ocasión, no se aproximaron tanto como para que su brillo destacase como cuenta el relato. De hecho, un almanaque encontrado en un centro de observación estelar de Babilonia respalda esta versión: ni siquiera aparece la fecha marcada como conjunción, lo que indica que los contemporáneos no le dieron demasiada importancia al evento.

EL COMETA HALLEY

Probablemente, el cometa Halley es el más conocido de todos los cometas que tienen a la Tierra dentro de su órbita. ¡Y no es para menos! Es el más brillante, luminoso, se ve a simple vista y, en la mayoría de los casos, su órbita de 76 años permite que un gran porcentaje de personas puedan disfrutar de él una vez en su vida. Pues bien, si aún a día de hoy es un objeto tan llamativo, lo mismo sentirían los habitantes de hace 2024 años al verlo, ¿no?

Eso justo pensaron los astrónomos cuando propusieron a este cometa como la Estrella de Belén, algo que respondía a la lógica y aplicaría bastante belleza y simbolismo al relato. Sin embargo, una vez más, los cálculos actuales echaron la propuesta a la basura. Resulta que, sabiendo que el cometa Halley fue visto en el año 1986 desde la Tierra, y rebobinando un poco, descubrimos que, durante aquella época, las visitas más cercanas fueron en el 12 a.C. o en el 66 d.C., lo cual no coincide en absoluto con la realidad.

Posteriormente aparecieron nuevos razonamientos que habrían eliminado la opción del Cometa Halley sin necesidad de hacer los cálculos, como su simple reputación. Y es que, en la Antigüedad, los cometas eran un símbolo de mal augurio, por lo cual es aún mucho más improbable pensar que uno de ellos fue considerado como una “señal divina”. ¿Os imagináis a los Reyes Magos siguiendo a un gato negro para llegar al pesebre? Pues sería algo parecido.

SUPERNOVA 

Otra de las opciones que se contemplaron con más detalle fue la posibilidad de que esa famosa estrella guía fuese una supernova. Y, ya te lo adelanto, estás ante una de las opciones que no ha sido descartadas todavía. ¿Quién lo iba a decir? Los Reyes Magos por los restos de una estrella muerta. Y es que, justamente, la supernova es eso: una explosión de gran magnitud que acompaña a la muerte de algunas estrellas de gran masa. De hecho, es muy acorde con el relato cristiano pues, en él, se habla de que la Estrella de Belén apareció de la nada, como un nuevo astro, que es justamente lo que ocurre con las supernovas: aparecen de la nada, cuando la estrella acaba sus días y emiten luz durante unos días o semanas.

¿Cuál es la parte negativa de esta propuesta? No ha sido descartada… porque no se puede refutar. Para los astrónomos es prácticamente imposible saber si una estrella murió hace 2024 años (o incluso mucho antes, dado que la luz tarda en llegar un tiempo determinado a la Tierra) y si su luz llegó a la Tierra con mucha o poca intensidad. Por si fuera poco, el primer testimonio científico recogido sobre uno de estos eventos es del año 186 d.C, por parte de astrónomos chinos, por lo que, por el momento, parece imposible saber si antes de ese momento existió alguna no detectada.

SIRIO 

Sin embargo, la opción más fiable a este gran dilema es la de que la Estrella de Belén no era otra que Sirio, un astro muy luminoso que suele situarse en el cielo durante los últimos días de diciembre. De hecho, en esa época, son justamente Sirio y la Luna los dos puntos con más brillo de todo el cielo nocturno. En concreto, Sirio es una estrella que pesa en doble que el Sol y tiene un brillo casi 20 veces mayor. Si la quieres buscar, solo tienes que mirar a la izquierda del cinturón de Orión.

¿Suena acorde a la versión original verdad? Pues si te cuento que Sirio ya era un astro guía desde antes suena aún mejor. Y es que se trata de una estrella que, debido a su enorme brillo, sirvió de guía durante muchos siglos a los navegantes del hemisferio norte durante las oscuras noches, sirviendo como un punto de referencia para moverse por el mar.

¿Sirio o una supernova? ¿Se sabrá algún día? Puede que no o, incluso, puede que ninguna de ellas sean las opciones buenas, que exista otra alternativa más realista aun no planteada o, incluso, que esa estrella guía no existiera nunca y no haya ninguna opción válida en el firmamento real. Sea cual sea la opción correcta, quizás lo más sensato sea seguir llamándola por el nombre que la hizo famosa y quedar a la espera de nuevas noticias astronómicas: La Estrella de Belén.

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