De Galileo a Sagan: la divulgación científica a través de la historia

De Galileo a Sagan: la divulgación científica a través de la historia
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¿Te imaginas vivir en un mundo en el que no entiendes absolutamente nada de lo que ocurre a tu alrededor? Durante siglos, más que una suposición, esa era la realidad de la gran mayoría de la población: la divulgación científica aun no había entrado en la historia.

En las sociedades antiguas, el conocimiento y la cultura científica estaba confinado a unos pequeños círculos académicos a los que solo unos cuantos intelectuales podían tener acceso. Por lo tanto, eran ellos los únicos que podrían darse los privilegios de tomar contacto con libros de ciencia, de naturaleza o, posteriormente, utilizar microscopios para comprender aquello que no es visto a simple vista.

Justamente, esta última fue la motivación de Robert Hooke para publicar una de sus obras más famosas, Micrographia. En ella, el físico esboza con suma delicadeza y precisión la imagen de una serie de objetos cotidianos al microscopio. ¿Cómo era posible que alguien normal no supiera el aspecto que tiene una pulga? Con su obra, Hooke trasladó el conocimiento ubicado en el laboratorio al resto de la población, acercándolas a un entendimiento del mundo que los rodeaba y alimentando su curiosidad científica.

Tal y como hizo él, otros muchos genios a lo largo de la historia sintieron la necesidad de trasladar aquello que a ellos les maravillaba a la gente sin acceso a ese conocimiento. En muchos casos, las razones oscilaban entre una simple empatía por lograr que todo el mundo quedase fascinado por la ciencia, hasta los esfuerzos por disminuir los niveles de desconocimiento y culturizar a una población muy vulnerable ante la difusión de falsos rumores.

Así, desde Plinio el Viejo, en el Siglo I, hasta la famosa obra de Carl Sagan, «Cosmos», la historia se ha ido nutriendo de obras que ayudaron a consolidar la divulgación de la ciencia como un pilar fundamental, ya no solo dentro del panorama científico, sino dentro de la propia sociedad. Si quieres descubrir cuales han sido algunos de los libros más famosos de toda la historia en cuanto a divulgación científica, quédate a leer.

«HISTORIA NATURAL»

Escrito por el naturalista romano Plinio el Viejo en el siglo I d.C., se trata de una obra monumental que gran parte de los temas relacionados con la historia natural, la geografía y la etnografía conocidos hasta ese momento. Es una obra extensa, casi como una enciclopedia científica, pues está compuesta por un total de 37 libros y representa el primer intento conocido por recopilar, organizar y transmitir todo el conocimiento científico de la época.

Su autor, Plinio, es considerado como uno de los grandes escritores históricos. Dedicó gran parte de su vida a recopilar información sobre plantas, animales, minerales, medicina, agricultura y cosmología con el simple objetivo de conseguir tener una visión completa del mundo y los fenómenos que ocurren en él. Todo ese trabajo aparece plasmado en los 37 libros de Historia Natural, tratando temas que van desde lo más filosófico hasta explicaciones a fenómenos como los terremotos o los eclipses.

«DIÁLOGO SOBRE LOS DOS MÁXIMOS SISTEMAS DEL MUNDO»

Esta obra que mezcla divulgación y relato fue escrita por el célebre astrónomo y físico italiano Galileo Galilei y publicada en el año 1632. A lo largo de toda la obra, Galileo presenta un debate entre tres personajes ficticios que abordan la polémica del modelo planetario. Ellos son Salviati, un defensor del heliocentrismo de Copérnico; Sagredo, un interlocutor neutral; y Simplicio, un defensor del modelo geocéntrico- ptolemaico.

Con esta obra, Galileo trataba de presentar y defender el modelo heliocéntrico propuesto por Nicolás Copérnico, el cual postulaba que la Tierra y otros planetas orbitaban alrededor del Sol. El objetivo era modelar sus argumentos a través de un diálogo sencillo y entretenido, de forma que cualquiera sin previos conocimientos pudiese seguir la historia y convencerse de que el modelo defendido por Galileo era el más acertado.

No obstante, la publicación de Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo fue mucho más polémica de lo que puede parecer: desafiaba la versión geocéntrica de la Iglesia Católica. Ante eso, Galileo fue llamado a comparecer ante la Inquisición y, finalmente, condenado por herejía a un arresto domiciliario y la prohibición de todos sus escritos.

«MICROGRAPHIA»

Robert Hooke es el autor de esta obra revolucionaria publicada por primera vez en el año 1665 en Reino Unido. Es considerado el primer best-seller de divulgación científica de toda la historia, así como una obra pionera en la observación y en la descripción detallada de objetos a través del microscopio. Por si fuera poco, esta obra es también en la que aparece, por primera vez, la nomenclatura de «células«, así como la descripción de estos elementos biológicos.
Así, como ya anticipábamos, a través de las páginas de Micrographia, Hooke ilustra y describe una gran cantidad de objetos cotidianos observados a través de un microscopio: desde una pulga, hasta la estructura de algunos tejidos o la de la orina. Con dibujos representativos  muy precisos, Hooke consigue revelar un mundo completamente invisible a simple vista, mostrando la estructura y complejidad de los objetos a nivel microscópico.

«PRINCIPIA MATHEMATICA»

También conocido por su nombre original Philosophae Naturalis Principia Mathematica, es una obra maestra de la literatura científica y divulgativa escrita por Isaac Newton en 1687: establece, por primera vez, los fundamentos de la física clásica y sienta las bases de la mecánica newtoniana. Es el primer testimonio escrito de estas teorías, y sirvió como un recurso imprescindible para trasladar su conocimiento, no solo al resto de la comunidad científica, sino a todos aquellos interesados en conocer la dinámica del mundo que los rodeaba.

En esta obra, Newton presenta sus tres leyes del movimiento, fundamentales para comprender el comportamiento de los objetos; y la ley de la gravitación universal, la cual describe la atracción entre dos cuerpos. A pesar de estar escrito en un lenguaje algo riguroso en el que predominan los cálculos y las ecuaciones, Principia Mathematica cuenta también con explicaciones claras y concisas entendibles para el público menos especializado.

«EL ORIGEN DE LAS ESPECIES»

El Origen de las Especies, escrito por Charles Darwin y publicado en 1859, es probablemente una de las obras más importantes de la historia de la divulgación científica y la ciencia. Supuso un hito fundamental proponiendo la teoría de la evolución por selección natural, lo cual cambió para siempre la comprensión del origen y la diversidad de las especies en la Tierra.
El argumento principal del libro es que las especies evolucionan a lo largo del tiempo a través de un proceso de selección natural, en el cual las características favorables, muchas veces adquiridas por mutaciones, se transmiten a las generaciones futuras. A través de múltiples ejemplos, Darwin pone el lazo final a su teoría, accesible a todo el público y, en consecuencia, altamente controversial, pues desafiaba las ideas religiosas dominantes sobre la creación divina y la constancia de las especies.

«COSMOS»

Saltando a un panorama más moderno, Cosmos supuso una revolución en el concepto de divulgación científica conocida hasta es ese momento. Escrito por el astrónomo y divulgador Carl Sagan y publicado en 1980, el libro exploraba de forma profunda, poética y atractiva el Universo, abarcando una amplia gama de temas científicos, filosóficos e históricos.
Impregnado por la pasión y el humanismo de Sagan, Cosmos se convirtió en una obra apta para todo tipo de públicos, que instaba a los lectores a apreciar la maravilla del Espacio y a cuidar de la Tierra y de toda la vida que la habita. Además, a parte de abordar teorías como la del Big Bang o la naturaleza de la luz y del tiempo, Sagan también discute la importancia de la ciencia y la razón a la hora de comprender el mundo natural y la búsqueda de conocimiento.

«UNA BREVE HISTORIA DEL TIEMPO»

Esta obra de Stephen Hawking publicada en 1988 cierra esta lista, colocándose como uno de los clásicos dentro de la historia de la divulgación científica por su alta capacidad para explicar conceptos complejos de física moderna de una manera accesible para el público general. Los temas abordados abarcan un amplio espectro, desde la mecánica cuántica hasta la comprensión del Universo.
El lenguaje de Hawking en la obra es claro y sencillo y se apoya en múltiples analogías y ejemplos para guiar de manera dinámica a los lectores a través de ideas abrumadoras, pero perfectamente entendibles. Es una obra característica por el gran alcance que ha tenido en la población, descubriendo un mundo desconocido a muchas personas e inspirando a millones de otras a explorar la física y la cosmología.

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